Ante el circo electoral de junio

[abstención, organización y movilización]

Son unos parásitos.
¿Cuánto nos ha costado la XI legislatura?

 La XI legislatura de la democracia en España arrancó el 13 de enero de 2016 con 265 senadores y 350 diputados con la misión de legislar, formar gobierno y, por supuesto, llevarse su renta. Se puso fin a la legislatura con la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones el 3 de mayo del mismo año. Durante los 111 días que duró la legislatura más corta de la democracia nacida en 1978, hemos podido ser testigos de un circo sin precedentes: no querer formar gobierno. Por supuesto, todos ellos tendrán sus motivos para montar shows, vocear, legitimarse y dejar de ir al resto de sesiones que no interesan. Pero todo ello tiene un coste, y ese coste se lo pagamos nosotros de nuestro trabajo y nuestros impuestos.

 Para ello, vamos a empezar en primer lugar con el coste del gobierno, que aunque siga en funciones con una actividad mínima, sigue cobrando. El Presidente del Gobierno cobra 6.583 € mensuales, la vicepresidencia percibe 6.185 € y los ministros, 5.806 € cada uno. Así mismo, el salario mensual de los secretarios de Estado, directores generales y demás altos cargos ministeriales es de 6.698 € cada uno. En esta XI legislatura, del 20 de diciembre de 2015 al 26 de junio de 2016 el señor Mariano Rajoy Brey nos saldrá por 39.498, la Vicepresidenta por 37.110, y los 14 ministros por 34.835 €. El gobierno nos saldrá por 483.027 €, y la totalidad de sus altos cargos puestos a dedo por 8.117.299 €.

Los señores diputados de la cámara alta y senadores de la cámara baja, aun con el salario congelado desde 2010, cobran 2.813 € al mes en concepto de retribución básica. Recordemos que el salario mínimo interprofesional de un trabajador en España en el año 2016 es de 655,20 € al mes, con una jornada de 40 horas semanales. Al sueldo base de los representantes parlamentarios hay que añadir la gratificación por el cargo que desempeña el diputado o senador, además de la indemnización por circunscripción, exenta de tributación: 870 € para los electos por Madrid y 1.823 € para el resto, además del transporte, las dietas y comunicaciones. El Presidente de las Cortes Generales y el del Senado perciben respectivamente 13.759 € (Patxi López, electo por Vizcaya) y 12.653 € (dado que Pio García Escudero es electo por Madrid). En caso de no ocupar ningún cargo de presidencia, vicepresidencia, portavocía o secretaría, el salario de cada diputado es de 3.684 € o 4.637 €, según la demarcación territorial. El total de los salarios que percibirán los diputados, senadores y altos cargos del Ejecutivo asciende a 30.468.496 €.

Para un técnico titulado, el periodo de prueba es de 6 meses, y para el resto de trabajadores, el periodo de prueba es de 2 meses. A un trabajador durante este periodo de prueba se le puede echar de la empresa sin explicaciones. Los señores diputados, aun cobrando una barbaridad, no tienen periodo de prueba, y no solo eso, además están aforados (protegidos, como el caso de Pedro Gómez de la Serna, imputado) por la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Un trabajador normal debe acudir todos los días a su puesto de trabajo y estar la totalidad de las horas desempeñando su labor profesional. Un trabajador de la hostelería o el comercio, por ejemplo, además debe echar más horas de lo normal, muchas veces sin remunerar. Un diputado puede saltarse las sesiones cuando le plazca, acudiendo solamente a las que le exija el partido por razón de votación o por ocupar un cargo dentro del parlamento, o tener una actividad mínima. Y se da el caso de diputados que han realizado un esfuerzo mínimo o ni siquiera se han molestado en hacer preguntas ni intervenciones parlamentarias.

Son unos ladrones.
La corrupción

Habrá gente a la que le den igual los casos de corrupción, que opina que somos los tontos los únicos que no robamos. Esta gente seguirá votando porque los políticos defienden sus intereses de clase. Y no nos engañemos, esos señores que viven en un piso de 400 metros cuadrados con dos asistentas internas sin contrato, y con la promesa de regular su situación, no viven de trabajar.

A los que nos ganamos la vida humildemente, el hecho de estar fregando portales, sirviendo comidas, construyendo casas o soldando tuberías, no nos hace ni pizca de gracia que aquellos que se dicen nuestros representantes, y viven muy bien en las administraciones públicas, nos roben el dinero de nuestros impuestos y de nuestro trabajo.

Además de las administraciones públicas del gobierno, tenemos también las administraciones de las comunidades autónomas y los municipios, legitimados a través del voto, con sus propios sueldos, su propia partida presupuestaria y su cantidad ingente de parásitos que viven de las rentas que les otorga un puesto en un ayuntamiento o en una comunidad autónoma. Por aportar algunos datos, algunas de las retribuciones en la Comunidad de Madrid en 2015 son de 103.090 € para la presidenta, 100.556 € para los consejeros o 93.855 € para los gerentes de organismos autónomos, administrativos y mercantiles, entre otros tantos cargos que existen.

Madrid es la segunda comunidad autónoma con más casos de corrupción. Algunos ejemplos más conocidos que seguro que nos suenan, son:

  • Caso Bárcenas: se descubre la existencia de una contabilidad B procedente de la financiación privada de constructoras, empresas de seguridad y otras donaciones. Entre 5.000 y 15.000 € llegaban a secretarios ejecutivos, cargos públicos etc. Así, estas empresas recibían contratos a su favor. Este caso salpica al PP a nivel nacional.
  • Operación Púnica: detención de 51 políticos, ediles, funcionarios y empresarios por estar supuestamente implicados en una trama de corrupción que adjudicó servicios públicos por valor de 250 millones de euros en dos años a cambio de pagos y comisiones ilegales. A la trama hay vinculados políticos del PP y del PSOE tanto de la Comunidad Autónoma de Madrid como de diversos ayuntamientos. En la misma están involucrados Francisco Granados, número dos de Esperanza Aguirre cuando ostentaba la presidencia de la Comunidad de Madrid. Esto, además de la Gürtel, le costó la presidencia a Esperanza Aguirre.
  • Caso Gürtel: conglomerado de negocios con objeto de nutrirse de fondos de entidades públicas, en particular de algunos ayuntamientos y comunidades autónomas como la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Galicia, así como para saltarse las prohibiciones legales en materia urbanística y medioambiental que habrían afectado a sus negocios inmobiliarios.
  • Caso Acuamed: operativo para detener a altos cargos de la empresa Acuamed (Agua de las Cuencas Mediterráneas, dependiente del Ministerio de Agricultura) y que apuntaba directamente a altos cargos del Ministerio de Agricultura como responsables o colaboradores en una trama para favorecer con dinero público a ciertas empresas, como FCC, Acciona o Abengoa.

Durante el periodo de gobierno provisional, se están sacando a la luz casos cuyas implicaciones van desde el propio seno del equipo de gobierno hasta diputados nacionales, regionales, alcaldes y la imputación del propio partido por blanqueo de capitales, daños informáticos y encubrimientos.

Un diputado del PP y otro miembro con el cargo de embajador han sido investigados por la Fiscalía Anticorrupción. Se han realizado registros en sus domicilios y oficinas y se les imputan delitos de corrupción en las transacciones económicas internacionales, cohecho, blanqueo de capitales y organización criminal por presuntamente cobrar comisiones a cambio de mediar para que empresas españolas consiguieran contratos en el extranjero. Además de Acuamed, llegó otra imputación al partido por destruir los ordenadores del extesorero Luis Bárcenas, antes de entregárselos al juez que investigaba la caja B.

No podemos olvidarnos tampoco de los «Papeles de Panamá», según los cuales Javier Soria, Ministro de Industria, habría tenido una sociedad off-shore en Panamá.

Sabemos que la lista es más larga, y no solo Madrid, Valencia, Baleares y la mayor parte de las comunidades o municipios donde han gobernado PSOE, PP o IU han sufrido diversos casos de corrupción donde los que se supone que nos «representan», no hacen más que parasitar de las instituciones, robar, malversar, enchufar, sobornar, y un largo etcétera.

«Todos los partidos políticos, sin excepción alguna, en tanto aspiren al poder público, no son sino formas particulares del absolutismo. No habrá libertad para los ciudadanos; no habrá orden en la sociedad, ni unidad entre los trabajadores, mientras que en nuestro catecismo político, no figure la renuncia absoluta a la autoridad, armazón de todo tutelaje.»

Pierre-Joseph Proudhon

Todo el poder para el pueblo, nada para el pueblo.
El capitalismo necesita al Estado y el parlamentarismo para que gestione la miseria.

 Es cierto que el bipartidismo imperante en España se ha fracturado debido tanto a las circunstancias sociales como a los diversos escándalos de corrupción que se han destapado a lo largo de estos últimos años. Pero el orden social debe conservarse para que el sistema económico y los intereses de las clases privilegiadas no se pongan en peligro. Es así que el parlamentarismo debe modificarse y reinventarse para que el Estado siga jugando su papel fundamental y los engranajes del capitalismo puedan seguir girando. Así, el poder y la razón de Estado deben salvaguardarse empleando toda clase de arbitrariedades y desmanes contra el pueblo. Siempre es mejor tener a los súbditos atemorizados, pero sin pasarse de la raya.

La legitimidad del poder político en el estado democrático se consigue mediante el voto del pueblo en el marco de las leyes de un país. Ya no es la voluntad divina quien erige las monarquías. Pero no es el pueblo quien ejerce el control del gobierno. Proudhon afirma que es imposible eliminar las antiguas tradiciones absolutistas monárquicas solo en el terreno y conservarlas en todos los demás elementos, ya que se entrega la causa de la liberación social a un nuevo tipo de despotismo. La explotación económica, la opresión política y la servidumbre intelectual no son sino diferentes fenómenos producidos por una misma causa, la simbología de la idea monárquica y absolutista como forma de esclavitud humana. Afirmó que el capitalismo es «la monarquía de la economía», ya que convierte el trabajo en tributario del capital, del mismo modo que la sociedad rinde tributo al Estado y al espíritu de la Iglesia. Y al igual que el capital hace respecto al trabajo, lo hace el Estado y la autoridad en relación a la libertad.

Las organizaciones empresariales hacen presión en los distintos partidos a nivel nacional e internacional para que se legisle en su favor. La Troika (FMI, Banco Mundial y Comisión Europea) son organismos antidemocráticos en los que participan diversos lobby empresariales y grandes multinacionales que han dibujado un esquema neoliberal, marcando una serie de pautas, presionando y garantizando que los estados legislen en su favor.

Mientras, poco a poco, el neoliberalismo se implanta en España a través de las diversas políticas que van implantando tanto los conservadores y liberales (PP o C’s), como los social-liberales (PSOE) en todas aquellas instituciones públicas donde ejercen el poder. Así, poco a poco, las diversas reformas laborales van flexibilizando el mercado de trabajo, los hospitales son privatizados, la educación es cada vez más elitista o los grados de humanidades y ciencias sociales van desapareciendo mientras las grandes empresas empiezan a gestionar la educación o la sanidad.

El Estado nos dibuja un marco de «libertad» a través de distintas leyes que pactan la patronal y el poder político. A través de la violencia legitimada por la aceptación de la mayoría en las urnas, nos persuade para que no nos extralimitemos. Puede coaccionarnos mediante el uso tanto de la violencia psicológica como de la violencia física. Así, las brutales palizas de la policía que se muestran por los distintos medios de comunicación son otra forma de disuadirnos a la hora de desafiar el poder.

Así, si tanto una serie de trabajadores de una pequeña empresa como un grupo grande marcan una serie de movilizaciones que vayan contra el interés del empresario o del Estado, y se salgan una milésima de ese marco de actuación legal, salen a relucir las manifestaciones de la violencia institucional: desde una violencia más moderada con el objetivo de persuadir, pasando por las detenciones en manifestaciones, multas y juicios con una pena corta con mucho tiempo de espera, hasta otras con un objetivo más destructivo, como es el caso del aislamiento en FIES. Y solo tienen que ordenar prisión preventiva con «riesgo de fuga» o aducir «indicios fuertes de delito» para estar en la cárcel un largo tiempo sin sentencia judicial.

«El Estado implica violencia, opresión, explotación e injusticia erigidas en sistema y transformadas en fundamento de la sociedad. El Estado nunca tuvo y nunca tendrá moralidad alguna. Su moralidad y su única justicia es el supremo interés de la auto-preservación y el poder omnímodo, interés ante el cual toda la humanidad debe arrodillarse en adoración. El Estado es la completa negación de la humanidad, una negación doble: lo contrario de la libertad y la justicia humana, y una brecha violenta en la solidaridad universal de la raza humana.

Por democrático que pueda ser en su forma, ningún Estado —ni siquiera la república política más roja, que es una república popular en el mismo sentido que la falsedad definida como representación popular— puede proporcionar al pueblo lo que necesita, es decir, la libre organización de sus propios intereses de abajo arriba, sin interferencia, tutela o violencia de los estratos superiores. Porque todo Estado, hasta el más republicano y democrático —incluyendo el Estado supuestamente popular concebido por el señor Marx— es esencialmente una máquina para gobernar a las masas desde arriba, a través de una minoría inteligente y por tanto privilegiada, que supuestamente conoce los verdaderos intereses del pueblo mejor que el propio pueblo.»

Mijail Bakunin

Nosotros proponemos la abstención activa.
Pero si aun así quieres votar, no te desmovilices.

Mientras los políticos cobran una barbaridad y se ingresan el extra, los trabajadores seguimos cobrando lo mínimo, con contratos precarios, en fraude, como becarios o directamente sin contrato y sin alta en la Seguridad Social. Sabiendo las circunstancias que han llevado al desencanto a las diversas capas sociales y al nacimiento del 15-M, Podemos, a sabiendas por parte de sus dirigentes que el mejor escenario para la movilización es justamente el del desencanto y la agitación, ha sabido canalizar el descontento existente y el de aquellos desencantados del PSOE en la última etapa de Felipe González. Así, a través del modelo de socialdemocracia al estilo nórdico que ha perdido el PSOE, una propaganda que apela a las emociones y al sentimiento más que en la razón, y la propulsión mediática que recibe en distintos medios, tanto con críticas absurdas como con halagos, ha sabido ganarse a todo ese descontento.

Pero estas alternativas no pretenden superar el capitalismo. El capitalismo no tiene una ideología homogénea, sino que en el mismo conviven diversas tendencias e ideologías que pugnan entre el neoliberalismo salvaje y la economía de mercado más moderada con cierto proteccionismo del Estado. El PP, como C’s e incluso el PSOE, señalan un modelo de mercado con cada vez menor regulación por parte del Estado, menos impuestos, mientras que el papel de la protección social recaiga en la Iglesia Católica, así como en otras asociaciones que gestionen distintos recursos que se den desde el Estado. El modelo de Podemos, a grandes rasgos, es como el modelo socialdemócrata nórdico. Ve que los derechos sociales son fundamentos básicos del ciudadano, recauda impuestos a los que más tienen para que puedan aportar a servicios sociales accesibles universalmente. En España puede sonar raro que se diga que hay países en los que se hace campaña política contra la bajada de impuestos porque se sabe que el alto nivel de vida viene de la alta protección del Estado. Pero este sistema tiene una consecuencia que se puede apreciar actualmente: consigue elevar el índice de nacionalismo y de racismo, dado que los autóctonos no quieren compartir sus impuestos y sus recursos con las personas de fuera.

Los anarquistas proponemos la abstención activa en las elecciones por todo lo explicado anteriormente. La defensa del Estado y sus instituciones, y del capitalismo en sus diversas formas (liberal, socialdemócrata, centroeuropea, anglosajona, etc.), no va a acabar con la miseria y la desigualdad a las que estamos sometidos los trabajadores, tanto en España como en el resto del mundo. Las clases sociales seguirán vigentes: una élite seguirá parasitando del sudor de los trabajadores y tendrá mejor acceso a la educación y a la sanidad. Otros nos veremos abocados a la alienación del trabajo asalariado, o al paro con sus nefastas consecuencias: la inseguridad económica, la merma de las oportunidades vitales, el alcoholismo y la drogadicción, el deterioro de nuestra salud, los desahucios, hasta llegar al suicidio (la tasa de suicidio en España ha aumentado drásticamente desde el inicio de la «crisis económica»).

Pero si aun así decides votar, ten en cuenta lo que pasó en los años 90 con la caída del PSOE. Toda una generación de personas se desmovilizó, totalmente desilusionada por la deriva del partido y de su líder Felipe González, en el que tanta fe pusieron. Por eso, si te desanimas con la deriva que tomen los partidos que alcancen el poder, no tires la toalla. Sigue organizándote en todas aquellas organizaciones y colectivos horizontales, asamblearios e independientes del poder político y las subvenciones estatales. Plantemos cara a la explotación laboral y a las guerras del capital. Organízate en los puestos de trabajo, en las aulas, en redes de producción y consumo alejadas de la órbita capitalista y autogestionadas por los usuarios.

Sigamos construyendo y practicando el apoyo mutuo, la solidaridad y la resistencia contra el empuje del nacionalismo, el Estado, el capitalismo y el neoliberalismo, tanto aquí como en cualquier rincón del globo. Las movilizaciones de los trabajadores franceses son un buen modelo. La Bastilla deberá ser otra vez tomada.

Por la anarquía

Grupo Tierra

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